HOMENAJE  A UN GRAN DEPORTISTA DEL BOXEO ALAMEÑO

Por Rolando Matus López

El jueves 28 de mayo, después de una misa y trasladado al cementerio local, fueron sepultados los restos de quien fuera en vida un destacado deportista en el rubro del boxeo. A sus 73 años y después de serios problemas de salud, su corazón se paralizo y comenzó su viaje junto al Todopoderoso.

A principios de los años 70 logra una gran hazaña muy lejos de Los Alamos y que relato a continuación:

Era invierno, julio, del año 1972, tenia 18 años, el joven GALVARINO TAPIA CRUZ en una fría noche santiaguina y lejos de su pueblo natal, Los Alamos, en el legendario y conocido Teatro Caupolicán, se coronaba campeón Nacional de Boxeo en la categoría Pluma (56 kilos), representando a la División de caballería de la ciudad de Valdivia.

Galvarino, había iniciado su practica en este rudo deporte aquí en Los Alamos bajo la mirada y enseñanza de don Juan Vivanco Arias.

Luego de ir a realizar su Servicio Militar como conscripto en el Regimiento Húsares de Angol y participar en un proceso de selección de la zona sur, logra un cupo para viajar junto a un grupo de jóvenes militares en representación de Valdivia.

Galvarino, se caracterizaba como un boxeador técnico de correcto desplazamiento en el ring, sus golpes eran en su justa medida y hasta elegante. Daba gusto verlo boxear. Sus movimientos los hacia con soltura y sobriedad. Su buena linea técnica y la correcta factura de sus golpes lo llevaron a la cúspide de ese torneo nacional de boxeo.

Cada vez que se presentaba en alguna velada de boxeo, el gimnasio de Los Alamos se repletaba de público local e incluso de las ciudades vecinas.

Recorrimos con él, varias localidades de la region: Tome, Chiguayante, Concepcion, Penco, Laja y de nuestra provincia, junto a otros boxeadores alameños y siempre dejando muy en alto la representación de Los Alamos, en varias ocasiones no era fácil encontrar adversarios por el temor a su capacidad y fama y debía dar ventaja en el peso.

Hasta hace algunos años cumplía funciones para la municipalidad local.

Lo conocí como una persona de espíritu alegre, respetuoso, luchador, guerrero sobre el ring y nunca se amedrentó ante las vicisitudes de la vida.

En el cementerio el sonido final de una trompeta, que reemplazó a la campana que se usa para dar termino a un round en el boxeo, fue esta vez para darle el descanso final y eterno.

Su esposa Cecilia Hermosilla había fallecido el año 2008, y fueron padres de tres hijas: Lucrecia, Argelia y Lidia, quienes hoy con profundo dolor sufren por su partida. Para ellas y nietos e incluso un bisnieto reciban nuestras sentidas condolencias.

GALVARINO, descansa en paz. “Que Dios te reciba como la gran figura del boxeo que fuisteis”

Comparto en exclusiva imágenes de la revista Estadio de la época, Las Ultimas Noticias, Diario Clarin y El Sur de Concepción que dan cuenta de su hazaña.

Y su diploma que lo acreditó como Campeón de Chile en julio de 1972.

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